PEQUEÑAS COSAS

Estamos acostumbrados a vivir rodeados de las cargas diarias, los momentos fugaces, ciertas situaciones que se convierten en pasajeras, el día a día se convierte en espejismos donde no nos detenemos a ver, escuchar y apreciar esas pequeñas cosas que nos rodean, que simplemente con el hecho de estar ahí le dan un valor a cada momento.

Suena como un cliché tal vez, pero es probable que tanto usted como yo nos hayamos acostumbrado a pasar desapercibidos sin vislumbrar la exquisitez que requiere nuestra verdadera atención. Tal vez nos acostumbramos a ser más seres que humanos, la humanidad y el sentir, esa sensibilidad de ser humanos se ha perdido con el tiempo, poco se aprecian las pequeñas cosas que realmente tiene un valor existencial. 

Póngase a pensar, cuantas veces realmente escucho a su amigo, tal vez con el que comparte todos los días, el que según usted conoce, ¿pero realmente lo conoce, realmente lo escucha? Creo que no conocemos ni la mitad de las personas que nos rodean, sea por la razón que sea, las distracciones se han convertido en una barrera para todos, pongamos la tarea de enfocar la atención a lo que realmente nos brinda un valor a nuestra vida, a nuestro ser, convirtamos en más humanos, ESCUCHEMOS. 

Cada momento es una oportunidad para aprovechar esas cosas que nos hacen sentir felices, esas pequeñas cosas como son mirar a los ojos, escuchar, disfrutar del tiempo que nos brindan y lo más importante, aprovechar esos pequeños momentos para mirarnos a nosotros mismos, para conocernos y darle mucho más valor a nuestra existencia.

Como aquel momento en el que parecen mil y mil palabras que quieren salir desde lo más profundo, así fluyen las palabras por mi mente, tratando de descifrar todo aquello que llevo dentro, descubriendo instantes, sentimientos y situaciones que tal vez nunca llegue a imaginar, o tal vez si, pero no de la forma en que suceden, y así como suceden es la perfección absoluta, del momento menos pensado, el momento menos esperado, pero así perfecto.

Las cosas suceden en el momento justo y el lugar indicado y creo que esta vez fue así, no me apresuro a las conclusiones, solo dejo fluir de mis pensamientos y disfruto de cada instante que se convierte en algo mágico, algo único, con una manera tan sincera y honesta que jamás habría imaginado y me encanta, me da un placer nunca antes sentido, como disfrutar un postre, sabiendo que todo se consume tan lentamente que es inigualable, dándole a la felicidad un sentido de éxtasis. 

Todo es un placer, el placer de aquellas cosas pequeñas, que muchos no se detienen a disfrutar y de las cuales yo saco el mayor provecho y deleite, para alimentar mi felicidad.

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