LANCÉMONOS AL VACÍO
Así, directo, contundente y firme: ¡Lancémonos al vacío!
Ha llegado un momento en la vida en la que no hay espacio para arrepentimientos, para dejarnos llevar por la curiosidad, las ganas de descubrir cosas nuevas, visitar lugares inesperados, escuchar más a esa voz inquieta en la cabeza y dejar que las cosas fluyan.
Claro está, no estoy diciendo que nos dejemos llevar para hacer estupideces... siempre hay consecuencias, lo que quiero transmitir en este escrito es que hagamos caso de vez en cuando a esa voz que nos dice que nos aventuremos a hacer cosas que no estaban planeadas, a dejar que la vida nos lleve afuera de ese cuadrado que muchos (o casi todos) tenemos todos los días.
Es el momento de estar dispuesto a abrirse a distintas opciones, lea eso que nunca creyó que leería, salga con el tipo o la vieja que jamás pensó en hacerlo, móntese en ese bus intermunicipal sin destino y disfrute de una salida a un lugar que nunca creyó que visitaría, salga con ese grupo que siempre lo invita a tomar la cerveza y que todas las veces le hizo el feo, dése la libertad de vivir un momento de su vida sin tenerlo todo planeado, seguro encontrará algo nuevo que contar.
Enamórese de su vida, sus planes, sus amigos, la compañía que tenga, dése el privilegio de sentirse en pleno con si mismo, seguramente podrá conocer nuevas facetas de su vida que quizá tiene reprimidas por andar planeando su vida bajo ese organigrama que tiene en su mente, haga a un lado esos caprichos y banalidades, tal vez eso es lo que usted necesita para redescubrirse.
Ya dice el viejo refrán: "Ya estamos muy viejos para vivir con arrepentimientos"
Ha llegado un momento en la vida en la que no hay espacio para arrepentimientos, para dejarnos llevar por la curiosidad, las ganas de descubrir cosas nuevas, visitar lugares inesperados, escuchar más a esa voz inquieta en la cabeza y dejar que las cosas fluyan.
Claro está, no estoy diciendo que nos dejemos llevar para hacer estupideces... siempre hay consecuencias, lo que quiero transmitir en este escrito es que hagamos caso de vez en cuando a esa voz que nos dice que nos aventuremos a hacer cosas que no estaban planeadas, a dejar que la vida nos lleve afuera de ese cuadrado que muchos (o casi todos) tenemos todos los días.
Es el momento de estar dispuesto a abrirse a distintas opciones, lea eso que nunca creyó que leería, salga con el tipo o la vieja que jamás pensó en hacerlo, móntese en ese bus intermunicipal sin destino y disfrute de una salida a un lugar que nunca creyó que visitaría, salga con ese grupo que siempre lo invita a tomar la cerveza y que todas las veces le hizo el feo, dése la libertad de vivir un momento de su vida sin tenerlo todo planeado, seguro encontrará algo nuevo que contar.
Enamórese de su vida, sus planes, sus amigos, la compañía que tenga, dése el privilegio de sentirse en pleno con si mismo, seguramente podrá conocer nuevas facetas de su vida que quizá tiene reprimidas por andar planeando su vida bajo ese organigrama que tiene en su mente, haga a un lado esos caprichos y banalidades, tal vez eso es lo que usted necesita para redescubrirse.
Ya dice el viejo refrán: "Ya estamos muy viejos para vivir con arrepentimientos"
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